Einstein y Dios en una carta Será subastada una carta en la que el genial Albert Einstein reveló su opinión sobre Dios

Hablando sobre la composición del Universo y las diversas teorías al respecto, Einstein dijo una vez: Dios no juega a los dados. Para muchos esta fue una señal de que el legendario físico tenía inclinaciones espirituales más profundas que las del ateo promedio. No obstante esa opinión se demuestra alejada de la realidad una vez que revisamos más extensivamente el pensamiento legado por Einstein. Prueba de ello resulta una carta del científico al filósofo judío alemán Eric Gutkind, que será subastada próximamente con espera de alcanzar un valor estimado en entre 1 millón y 1,5 millones de dólares.

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La carta

La misiva en cuestión fue escrita en 1954, un año antes que el genial científico falleciera (a los 76 años) y tenía como objetivo responder al libro “Escoger la vida: la llamada bíblica a la rebelión”, de Gutkind que el propio filófofo le había hecho llegar. Fue enviada desde Princeton, Nueva Jersey y escrita en alemán; dado que esta era la lengua materna de ambos receptor y remitente.

“Escoger la vida”, publicado en los Estados Unidos en 1952, fue una reinterpretación de Gutkind del judaísmo tradicional que atrajo a sus conferencias a muchos estudiantes insatisfechos con el liberalismo y la ortodoxia y que buscaban algo más concreto y dinámico que ambos. En este libro el entusiasmo del autor por encontrar la salvación para el hombre moderno en el espíritu judío lo induce a hacer las afirmaciones más extravagantes en su nombre. Se nos dice que, si bien la humanidad de hoy está en gran parte pervertida por la hipnosis en masa, “el alma de Israel es incorruptible”; que “Israel no es simplemente el resultado tardío de una larga evolución. Es una parte intrínseca de la realidad, desde el principio. Debido a que es una posibilidad máxima de evolución, es el principio mismo de la evolución”.

Para Gutkind, el alma judía es perfecta tanto intelectual como espiritualmente: todo lo que es bueno en la ciencia moderna está en conformidad con ella. El universo matemático einsteiniano es tanto judío como progresivo, porque es anti-mitológico. La “evolución emergente” es judía porque se niega a reducir la vida a la materia. Y más de lo mismo.

La respuesta de Einstein fue bastante contundente: “Para mí la religión judía no adulterada es, como todas las otras religiones, una encarnación de la superstición primitiva”, escribió.

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Continuando con la carta de Einstein

Einstein fue judío al igual que Gutkind. Hijo de judíos askenazí, el científico huyó de Alemania a Estados Unidos a los 54 años, con la llegada de Adolf Hitler al poder. No obstante, Einstein dejó bien claro en la misiva que para él el judaísmo no es superior a otras religiones y que los judíos no son el pueblo elegido.

“Y el pueblo judío al que con mucho gusto pertenezco, y en cuya mentalidad me siento profundamente anclado. Aun para mí no tiene ningún tipo de dignidad diferente de los otros pueblos”; continuó el físico haciendo gala de su naturaleza racional. “En mi experiencia, no son de hecho mejores que otros grupos humanos; incluso si están protegidos de los peores excesos por una falta de poder. De otra forma no puedo percibir nada ‘elegido’ sobre ellos”.

Peter Klarnet, un especialista en libros y manuscritos en Christie’s, ha aclarado que la carta “se preocupa por temas que han sido centrales en la indagación del ser humano desde el inicio de la conciencia humana y es una de las declaraciones definitivas en el debate entre religión y ciencia”.

“Es una de las declaraciones definitivas en el debate de ciencia versus religión”, añadió Klarnet. Esta misiva es la declaración más clara de las visiones de Einstein; sobre la búsqueda universal del significado de la vida. En ella el ganador del Nobel de Física en 1921; no dejó lugar a dudas sobre su punto de vista sobre la religión al declarar que:

“La palabra Dios no es para mí nada sino la expresión y el producto de la debilidad humana; la Biblia una colección de leyendas venerables pero aún bastante primitivas. Ninguna interpretación, no importa cuán sutil, puede (para mí) cambiar nada de esto”.

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Comercio de la palabra

La carta manuscrita de una página y media en la que Albert Einstein discrepa con el concepto de religión y su fe judía será subastada en Nueva York. Todo ello acontecerá el 4 de diciembre por la casa de subastas Christie’s. Se espera que alcance un valor estimado entre 1 millón y 1,5 millones de dólares. La casa de subastas ha declarado que la conocida como “Carta de Dios” fue subastada previamente en 2008; y comprada por un coleccionista privado por 404.000 dólares.

No es inusual encontrar manuscritos y cartas de Einstein en subastas; sin ir más lejos el pasado mes de octubre se vendió por 1,56 millones de dólares una nota que el físico entregó a un mensajero en Tokio (Japón) y en la que explicaba su teoría sobre una vida feliz. No obstante esta misiva tiene particular relevancia.

“En un sentido amplio, es similar a la carta de 1939 a (el entonces presidente estadounidense) Franklin Delano Roosevelt; advirtiendo de los esfuerzos de Alemania para construir la bomba que vendimos por dos millones en 2002. Y que puede ser vista como el heraldo de la era nuclear”, explicó Klarnet.

La carta sobre Dios ya ha sido exhibida en Shanghái y Christie’s declaró que se exhibirá públicamente en San Francisco y luego Nueva York; desde el 30 de noviembre hasta el 3 de diciembre, un día antes de su subasta definitiva el martes cuatro.

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El Dios de Spinoza

En honor a la verdad, no debería ser tan sorpresivo que un científico de renombre se pronuncie de forma. De hecho, en cierta ocasión Einstein fue interrogado vía telegrama por el rabino Herbert S. Goldstein sobre si creía o no en la existencia de Dios a lo que el científico contestó: “Creo en el Dios de Spinoza, quien se revela así mismo en una armonía de lo existente; no en un Dios que se interesa por el destino y las acciones de los seres humanos”.

Baruch de Spinoza fue un filósofo Holandés considerado uno de los tres grandes racionalistas de la filosofía del siglo XVII; junto con el francés Descartes. En su magnum opus, Spinoza trató de definir la Naturaleza de Dios y de las pasiones humanas; para Spinoza no hay un dualismo, sino un monismo intermedio, esto es, no existen dos substancias; sino una con distintos atributos como el del pensamiento y/o la extensión. Consideró además que Dios era una res extensa, esta concepción asume a Dios no como metafísico; sino como la totalidad de lo físico o material.

Según esta concepción, Dios es Naturaleza Naturante que presenta afecciones y modos de ser; que a su vez tienen como origen necesario a Dios. Estos son considerados como naturaleza naturada; así Dios es aquel ser en el que se concibe y es todo cuando existe. Y que sin él o fuera de él nada es o puede ser concebido. A esta perspectiva se le consideró como Panenteísta; lo que significa Todo en Dios.

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Carlos

Joven emprendedor cubano, lleno de sueños y ambiciones. Director del proyecto Rincón-Cubano, con muchas ganas de trabajar y sacarlo adelante. Aficionado de la escritura y amante de este mi país

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